¿Nos creerías si te dijéramos que cocinar con grasa de cerdo es más saludable que el vegetal?

Sabemos que todo el mundo te ha dicho que si quieres adelgazar debes dejar de consumir grasas animales, y que mejor te mudes al mundo de las grasas vegetales. De hecho hoy en día, a dieta o no, muy pocas personas cocinan con aceite de cerdo o manteca ya que asociamos este ingrediente con obesidad y enfermedades.

Pero esta creencia no es tan correcta como todas pensamos. En realidad, consumir muchos aceites refinados como el de girasol y soja, con carbohidratos agregados como el azúcar, puede también ser muy perjudicial para la salud.

¿Entonces cuál fue la razón por la cual cambiamos los productos de origen animal por los refinados provenientes de vegetales? La excusa fue la guerra contra el colesterol; pero para entender esto, debemos saber que el colesterol cómo está compuesta esta sustancia.

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Entendiendo el colesterol

Como ya sabrás, hay un colesterol “bueno” llamado HDL y uno “malo” conocido como LDL. A diferencia que lo que podemos pensar, nuestro cuerpo necesita de colesterol para mantenerse saludable ya que transporta cierta proteínas en el organismo.

Las proteínas de baja intensidad LDL, llevan el colesterol a las células, en cambio las de alta intensidad o HDL lo retiran.

El colesterol alto dañino se da cuando tenemos mucha cantidad de LDL y poco HDL en la sangre; esta condición, junto con otros factores como el estrés, consumo de tabaco, inflamación, oxidación, pueden crear el riesgo de formación de placas de grasa en las arterias.

Tipos de grasas

Pero no solo el colesterol tiene dos caras, sino que las grasas también se pueden clasificar. Primordialmente conocemos cuatro tipos de grasas: las saturadas, las monoinsaturadas, las poliinsaturadas y las trans.

Las grasas saturadas aumentan aumenta la cantidad de colesterol “bueno” HDL en la sangre; pero también aumentan el malo. Las poliinsaturadas disminuyen los dos tipos de colesterol;  las grasas monoinsaturadas aumentan el HDL mientras que bajan el LDL. Por último las trans bajan el colesterol bueno y aumentan el malo.

Por esta definición simple, al parecer, debemos buscar consumir grasas monoinsaturadas, moderar las saturadas y poliinsaturadas y evitar las trans.

La verdad de la grasas trans

Muy bien hasta aquí. ¿Entonces cuál es problema con las grasas trans? Que son procesadas y refinadas como las que compramos en el supermercado en aceites vegetales hidrogenados que suelen ser de palma de coco.

Por otro lado las grasas monoinsaturadas se encuentran naturalmente en alimentos como el aceite de oliva, aguacate, nueces y almendras. Sin embargo, antes de salir corriendo a comprar aceite de aguacate, fíjate bien en la información nutricional, y si tiene algún contenido de grasas trans, mejor déjalo a un lado.

Reivindicando al cerdito

Sabiendo esto te sorprenderá saber que la manteca de cerdo contienen en un 60% grasa monoinsaturada, la misma sustancia saludable que se ecuentra en el aceite de oliva. Esto es casi el doble que lo que enontrarás en el aceite de soja y en el de maíz, también es más de lo que contienen los aceites de girasol.

A pesar de esto la manteca de cerdo contiene el doble de las grasas saturadas que los aceites vegetales refinados; sin embargo las grasas saturadas tampoco son tan terribles como imaginamos; son mucho más dañinas las trans. Podemos conseguir grasa saturadas en el aceite de coco, recuerda que este tipo de grasa aumentan tanto el colesterol bueno como el malo, así que consumidas moderadamente no tienen un efecto negativo hacia la salud.

¿Los aceites vegetales son los villanos?

Si revisamos la información de los aceites de soja, maíz o girasol, aunque no contienen grasas saturadas contienen mucha cantidad de poliinsaturadas; por lo que bajarán el colesterol malo; pero también el bueno, y  queremos evitar esto a toda costa.

Este tipo de aceites contienen Omega 6, una sustancia que puede causar inflamaciones; y aunque las grasas insaturadas también son necesarias porque el cuerpo no las puede fabricar, tomar mucho omega 6 puede empeorar ciertas condiciones de salud, en especial las cardiovasculares. El omega que queremos consumir es el Omega 3, contenido en pescados y nueces.

Además, el problema de los aceites vegetales refinados es que causan una reacción química con el oxígeno liberando radicales libres, lo que produce un aumento del estrés oxidativo, otro riesgo para corazón.

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¿Te sorprende saber esto? Pues te recomendamos revisar las etiquetas de todos los alimentos que compres ya que los aceites vegetales también son agregados a muchos alimentos como salas, galletas, pastas, mayonesa, aderezos.

Así que cuando leas la frase “grasa vegetal hidrogenada” devuelve el producto al anaquel y huye.

Considera comer más alimentos naturales, sin procesarlos; pero siempre en moderación, ya que los excesos de algo bueno también puede ser perjudicial. Lamentablemente no tenemos una barra libre de grasas.

Con información de Quo.

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Video cortesía de i24Web


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